Acciones que brillan.

Por el Profesor David Hotema Wong.


Valores éticos en la educación

Se dice que: unos de los síntomas durante y después de haber sido contagiado por el Coronavirus, es perder la claridad de los sabores, el olor de los alimentos, pero poco a poco de tiempo se empieza a recuperar. La sal se usa en la cocina para sazonar los alimentos y mejorar su sabor y su efecto concreto es reducir la acidez de los ácidos e incrementar la dulzura del azúcar y bien la comida es insípida sin sal. La sal en el pasado tenía un valor altísimo, a menudo como un signo de prestigio social o valía económica. Y se ha usado para teñir, blanquear y conservar cueros siendo un equilibrante en la dieta de consumo humano.


El problema es CUANDO LA SAL PIERDE SU SABOR, estamos en el mejor momento de bendecir a alguien más, estos tiempos de navidad de 2021, me preguntaba una de mis nietas, ¿Santa Claus va a traer regalos? La respuesta fue muy simple, este año ha sido un poco difícil, diferente a los demás, la economía se está restableciendo y es una buena oportunidad para ayudar a otros, quizás uno o dos regalos muy sencillos pero algo podremos recibir. Pero tenemos una gran oportunidad para ayudar, dar y compartir con quien tenga menos que nosotros. Y dijo: ¿entonces podemos regalar un pollo a la vecina que no tiene? ¿Le podemos dar al niño que todos los días se queda solo en su casa, su mamá se va a trabajar? Con esta reflexión me hizo recordar un pasaje que dice así: USTEDES SON LA SAL DE LA TIERRA. Pero ¿para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor. Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, DEJEN QUE SUS BUENAS ACCIONES BRILLEN a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.


Jesús tenía la confianza que entendiésemos esto, QUE SEAMOS LA LUZ DEL MUNDO. Pero tenemos que estar asentados en esa ROCA DE SALVACIÓN QUE ES CRISTO. Si subimos a ese monte podremos mirar lo que no podemos ver desde abajo, para poder ver la necesidad de los que menos tienen, tienes que hacerte un propósito. Es tiempo de dar más, que de recibir, es tiempo de distinguirnos de los demás, sin bombo y sin platillo, estamos en una buena época que podemos enseñar a nuestros hijos con el ejemplo, nos daremos cuenta que contaremos con la provisión de lo alto, Ahí se escucha la voz de Dios fuerte y clara, la religión que Dios ama es esta: La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones, y no dejar que el mundo te corrompa. Proveer para los de su propia casa es indiscutible; Aquellos que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos. El que descuida su casa nada le queda.


Antes pues de hacer una gran fiesta con excesos de vino y cervezas date el permiso de ver por la necesidad de los que menos tienen y compartir en esta Navidad, hazla diferente que sea de unidad familiar, regala una pequeña despensa, un pollo rostizado, date la oportunidad de ser la sal de la tierra, solo imagínate tú y tus hijos tocando la puerta del vecino que no tiene, o si vez al pepenador que anda recogiendo lo reciclable para subsistir, al indígena, al inmigrante que esta con su familia pidiendo para alimentos. Ofréceles amor, amor de Dios. Mira sus promesas; El que se apiada del pobre presta al Señor, y Él lo recompensará por su buena obra. Si ayudas al pobre, le prestas al Señor, ¡y él te lo pagará! Da con generosidad y serás más rico; Sé tacaño y lo perderás todo. El generoso prosperará, y el que reanima a otros será reanimado. Al que ayuda al pobre no le faltará nada, en cambio, los que cierran sus ojos ante la pobreza serán maldecidos. Proverbios Judíos. No necesitas tener de más ni de sobra, solo necesitas ser agradecidos con Dios. Esta Navidad tú y tu familia seamos la sal de la tierra, date el lujo de dar. Acciones que brillen en el cielo.


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