"Dormí y desperté" Por David Hotema Wong, escrito el 21 de agosto 2022.



Hoy al abrir los ojos desperté algo extrañado, solo recordé que días atrás, mi médico dijo: oiga don; usted realmente no está en condiciones de un trasplante, su salud no es buena ni la edad, por unos minutos hizo silencio y dijo: ¿qué piensa? Su diagnóstico es científico y los exámenes le revelan algo no muy bueno, pero aún falta la palabra del altísimo y Santo Dios, solo movió la cabeza de desaprobación, ¿pero que raro? hoy al abrir los ojos la sensación de haber dormido sin preocupación, recordé la oración que mi madre me enseño de niño, a decir antes de acostarme y día a día, semana tras semana, mes tras mes año tras año repetí cada noche: “En paz me acostare y así mismo dormiré porque solo tu Señor, me haces vivir confiado” y al despertar repetia: Yo me acosté y dormí, y desperté porque el Señor me sustentaba.


Pero hoy al abrir los ojos sentí una paz indescriptible, no estaba solo, solo sentía haber despertado en otra dimensión, se escuchaban miles de voces, de primero no podía distinguir pero poco a poco fui comprendiendo aquella canción que decía: Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.


Todavía sin comprender donde estaba me di cuenta que ninguna persona de las presentes, se veían preocupadas o enfermas, y me di cuenta que no necesitaba más de un trasplante, no había más llanto, ni tristeza, ni dolor, ahora no sabía sin tenía que estar de pie, o arrodillarme, a los lejos se veía algo parecido a un trono y alguien dijo: ven venid a adórale, ¿sabes porque estas aquí? Yo solo recordaba que Dormí y ahora desperté, no era mi habitación ni mi cama, un día mientras tenías vida, fuiste al encuentro con Dios, por medio de Jesucristo, quien dio su vida en rescate por ti, tus pecados fueron perdonados, por su sangre preciosa derramada por ti y por todos aquellos que le reconocieron como su Señor y Salvador. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, gracias a Dios que todo esto paso en un sueño, pero que hubiese pasado si he creído como creía uno de mis abuelos orientales. Ellos creían en la trasmigración y nacer en un insecto u otra especie, y si he muerto como católico romano, estaría en el purgatorio pagando culpas esperanzado a los rezos o las aves Marías o a las misas para sacarme de ahí, y si he muerto como testigo de Jehová, hace mucho seria condenado porque por muchos años fui trasfundido y esto es motivo que el alma se pierda, si he pasado a mejor vida como miembro de la luz del mundo, no entraría al cielo por no creer en su apóstol Nasón que lo han elevado a la misma altura de Cristo Jesús como mediador para salvación.


Sucede algo importante la mayoría cree en la vida eterna, donde el alma nunca muere, las escrituras habla de la muerte como un sueño o dormir, se refiere a resurrecciones, del alma ya sea para vida eterna o castigo eterno. Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Pues aun vuestros cabellos están todos contados.


Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos, y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. Este sueño me vuelve a una realidad he estado más ocupado de lo que debería de estar ocupado en mí mismo, que sería de mi si esta noche al dormir escuche: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Un día será realidad para ti y para mí, ¿Dónde despertaras? No dejes pasar más tiempo, busca a Jesucristo mientras pueda ser hallado.