El desánimo, una pesadilla

Por David Hotema Wong

hombre desanimado
Un hombre se puede llegar a sentir desanimado cuando lo despiden de su trabajo

Cuando la vida se vuelve una rutina; y nada tiene sentido llega el desánimo y se convierte en una pesadilla, un sueño perturbador del cual no se puede despertar, sentimientos negativos, ansiedad miedos, temor que solo deseas que te despierten, lo que no es nada agradable es cuando las vivimos en carne propia y lo peor despiertos. Cuando no alcanzamos las metas que nos hemos propuesto, esto es una pesadilla, muchas veces el desánimo puede llegar a invadirnos, Las amistades, las sociedad sus miradas nos causan terror, El matrimonio no es el que yo creía que debería ser, estudie pero no trabajo en lo que estudie, he buscado pareja, y una vez me encuentro solo, sola, voy a cerrar el negocio, llega un desanimo que muchos no pueden superar y caen en depresión de tal manera que muchas veces han pensado en el suicidio.


A esto le añadimos el desaliento, que nos lleva a morder el polvo y nos preguntamos, ¿Por qué Dios permite que esto me suceda a mí? Estar pasando por algo que no tiene sentido, Por más que me esfuerzo siento que no doy el ancho, muchas veces he pensado renunciar y olvidarme de todo, No tiene caso seguir en el camino de Dios si todo me sale mal y no soy el cristiano que debo de ser. Solo imagínate a un boxeador, está en el ring, le están pegando duro, está perdiendo la pelea, de reojo, está pidiendo que el entrenador aviente la toalla, para parar la pelea y declararse perdedor, pero el entrenador sabe que tiene potencial para terminar la pelea y ser vencedor, lo anima a seguir adelante, ¿Cuántas veces has querido renunciar? No una ni dos veces, pero mientras la vida continúe te va a meter en pesadillas que no quisieras vivir, Simón Pedro dijo: voy a pescar. Estaba renunciando a su llamado que le había dicho el maestro de galilea, ahora serás pescador de hombres, tenía toda la intención de regresar a su antigua manera de vivir.


Habían vivido una pesadilla, tres años detrás de un maestro, de caminar de recibir enseñanzas, todas sus esperanzas de pertenecer a una corte terrenal, cada uno de ellos se habían fijado metas dentro del gobierno, del Mesías y ahora tres años perdidos, y ahora para mal de colmos, se sentían intimidados y perseguidos, eran pescadores, Navegaron toda la noche y no pescaron nada. ¿Cuantas veces has huido del llamado de Dios? Pedro estaba huyendo, después del fracaso, y con el seis discípulos más le acompañaron, Tenían coraje, miedo, incertidumbre, no podían concentrarse en su futuro inmediato ni en el venidero, Ahora de regreso ya recogiendo las redes, desvelados, cansados y sin haber pescado nada, esto si era frustración, sin duda la carga era más interna “sentirse fracasado un don nadie” no se sabes cómo enfrentar la vida.


En la playa un hombre los ve ¿hijitos tenéis algo de comer? En realidad hasta parece burla, yo no sé si se enojaron o lo vieron con malos ojos. Una mano le pide a la otra ¿y tú pides algo de comer? NO, no hemos pescado nada, tiren la red por el lado derecho les grito aquel hombre en la playa, Pedro mira a los demás con gesto de interrogación. ¿Quién es éste que nos da indicaciones?―Hagan lo que les digo ―insiste el hombre en la playa―Bueno, comenta Juan, no perdemos nada. Tiremos la red por la derecha. Y atraparon en la red como 200 peces, Ya habían tenido una experiencia similar, y Juan pudo relacionar el hecho anterior con Jesús y le dice a Pedro, ¡es el Señor! Pedro se hecho al mar a nado, llego a donde esta Jesús, la excusa de ir a pescar solo era una excusa solo era olvidarse de la pesadilla, el reencuentro con Jesús, todo el panorama cambio, ciertamente puedes estar pasando por dificultades pero cuando hechas tu ansiedad sobre de él, cuando aprendes a echar tu carga.


El camino es más fácil. Despiertas de la pesadilla Deja tu carga, aquello que te inquieta y si le has fallado a Dios, he aquí un momento clave. Pedro se sentía avergonzado por haberle negado, se sentía derrotado por eso quiso volver a su antiguo oficio. Después de haber comido ya satisfechos con un buen descanso, Jesús le pregunto tres veces ¿Me amas más que estos? Sí señor, tú sabes que te amo, apacienta mis corderos, Tener un reencuentro con Jesucristo renueva la fe, la esperanza tu vida cambia, tus metas se aclaran, se abren puertas, en lo espiritual, en lo económico, solo dile: no me dejes ni me desampares. Perdona mis pecados una vez más vuelvo a ti, te invito a mi corazón.

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